Noboa frena eliminación de la paridad de género en binomios: objeción parcial al Código de la Democracia reafirma compromiso con la equidad
En una decisión que busca corregir una peligrosa omisión legislativa, el presidente de la República, Daniel Noboa Azin, remitió este martes a la Asamblea Nacional una objeción parcial a las reformas del Código de la Democracia, específicamente a los artículos que ponían en riesgo el principio de paridad de género en los binomios de elección popular.
El veto parcial, calificado por el Ejecutivo como una acción de perfeccionamiento jurídico, llega en medio de fuertes críticas sociales y de colectivos de mujeres que denunciaron que la nueva normativa electoral —aprobada semanas atrás por la mayoría legislativa— diluía uno de los logros más importantes de la representación política ecuatoriana en las últimas décadas: la presencia obligatoria de una mujer o un hombre en la fórmula presidencial y en otros binomios.
Una corrección democrática frente al retroceso legal
El Código de la Democracia es la columna vertebral del sistema electoral ecuatoriano. Las reformas impulsadas por la Asamblea pretendían —según sus proponentes— simplificar el proceso de inscripción de candidaturas y dar mayor libertad a las organizaciones políticas para elegir a sus binomios. Sin embargo, la eliminación de la exigencia de paridad en dichas fórmulas fue vista como un claro retroceso en la lucha por la igualdad de género en el ámbito político.
Ante este escenario, el presidente Noboa optó por blindar el principio constitucional de paridad, enviando una objeción que reinstaura la obligatoriedad de que los binomios de elección popular estén conformados por un hombre y una mujer, sin excepciones ni ambigüedades interpretativas.
“Esta decisión presidencial tiene como objetivo perfeccionar los textos que están en la ley, en congruencia con la Constitución y los principios democráticos”, reza el comunicado oficial de la Secretaría General de Comunicación de la Presidencia.
Un gesto político con implicaciones sociales profundas
La objeción presidencial no solo es un acto técnico-jurídico, sino que tiene un claro trasfondo político y simbólico. En un país donde las mujeres han debido conquistar espacios en medio de barreras históricas, mantener la paridad no es una concesión sino una exigencia de justicia y representación.
El veto enviado por Noboa, además de restablecer la paridad, introduce ajustes que explicitan su relevancia, dotando al cuerpo legal de una redacción clara que impida interpretaciones regresivas en el futuro.
La medida también representa una victoria para organizaciones de mujeres, activistas y juristas que alertaron que, de haber entrado en vigencia la reforma original, se habría abierto la puerta a una masculinización de las candidaturas, especialmente en los niveles más altos del poder.
Reacciones y contexto legislativo
Aunque el Gobierno no ha detallado aún los cambios exactos en cada artículo observado, la decisión ya ha provocado reacciones dentro y fuera del Legislativo. Algunos asambleístas de bancadas conservadoras han cuestionado lo que consideran una “injerencia innecesaria” del Ejecutivo en decisiones soberanas del Parlamento, mientras que sectores progresistas han saludado la intervención de Noboa como una decisión responsable y apegada a la Constitución.
Cabe recordar que la paridad de género en candidaturas es un mandato constitucional desde la aprobación de la Constitución del 2008 (Art. 65), que establece que el Estado debe promover la igualdad real entre hombres y mujeres, particularmente en el acceso a cargos de elección popular.
¿Y ahora qué sigue?
Con la objeción parcial, la Asamblea Nacional deberá analizar y debatir las observaciones del Ejecutivo. Para rechazar el veto y ratificarse en su texto original se necesitarían al menos 92 votos, un escenario improbable dada la fragmentación actual del Legislativo y el creciente consenso ciudadano en favor de la paridad.
Si la Asamblea no reúne los votos necesarios para insistir, la objeción presidencial se considerará aceptada y los artículos reformados se publicarán en el Registro Oficial con los cambios propuestos por el presidente.
Una defensa oportuna del principio de igualdad
Más allá del trámite legislativo, el mensaje que deja esta objeción es contundente: no se puede legislar ignorando los derechos conquistados. La paridad de género no es una moda ni una cuota simbólica; es una herramienta necesaria para garantizar que la voz de más de la mitad de la población esté debidamente representada en la toma de decisiones del país.
El presidente Noboa, al objetar esta parte del Código de la Democracia, envía una señal política firme, que podría tener implicaciones tanto a nivel nacional como regional: el Ecuador no está dispuesto a retroceder en la construcción de una democracia más inclusiva.