Loja enfrenta restricciones al desarrollo por baja ejecución presupuestaria: una alerta a mitad de año
A tan solo días del cierre del primer semestre fiscal, el Municipio de Loja se encuentra en el centro de una creciente preocupación ciudadana e institucional: la baja ejecución presupuestaria en áreas clave como infraestructura, servicios públicos, espacios comunitarios y programas sociales. La advertencia fue hecha pública por concejales y funcionarios municipales, quienes expresaron su inquietud frente a lo que consideran un riesgo directo al desarrollo local.
El problema no es nuevo, pero en este 2025, marcado por tensiones políticas, procesos judiciales contra autoridades electas y una constante reorganización institucional, la falta de ejecución presupuestaria ha cobrado un carácter más visible y urgente.
📉 Ejecución presupuestaria por debajo del 40%
Según datos internos preliminares, el nivel de ejecución del presupuesto general municipal no supera el 40 % al cierre del mes de junio, cuando lo ideal, según estándares de administración pública, debería bordear el 50 % como mínimo a mitad de año. Lo más crítico es que las partidas destinadas a obras públicas, regeneración urbana, mantenimiento vial y programas sociales son las que muestran los niveles más bajos de avance.
El concejal Luis Aguirre manifestó que “no basta con tener presupuestos aprobados en papel. Si no se ejecutan, no hay desarrollo. Esta lentitud está afectando a barrios periféricos, a zonas rurales, y a comunidades que esperaban obras de mejora desde hace años”.
🏗️ Obras que no arrancan, barrios que esperan
Los barrios del norte y suroeste de la ciudad —como Turunuma, Motupe, Carigán y Ciudad Victoria— han sido señalados por líderes barriales como sectores que aún no ven avances en los proyectos prometidos: asfaltado de vías, construcción de bordillos, instalación de sistemas de agua potable y adecuación de áreas verdes comunitarias.
Además, programas sociales como el mantenimiento de centros infantiles municipales, apoyo a adultos mayores y talleres comunitarios en centros culturales, se han visto interrumpidos o funcionando con recursos mínimos.
Los contratistas y proveedores municipales, por su parte, advierten de retrasos en los procesos de contratación pública, falta de claridad en cronogramas y cambios administrativos que obstaculizan el flujo de recursos.
⚠️ Las causas: ¿crisis política, burocracia o desinterés?
Fuentes del cabildo atribuyen la baja ejecución a una combinación de factores:
- La remoción del alcalde Franco Quezada, actualmente apelada en el Tribunal Contencioso Electoral, ha generado un vacío temporal de autoridad ejecutiva.
- La parálisis administrativa en algunas direcciones municipales, derivada de reestructuraciones internas, ha ralentizado procesos de contratación y ejecución.
- Y en algunos casos, una falta de planificación técnica previa ha impedido que los proyectos estén listos para su implementación a tiempo.
La concejala Mónica Sanmartín enfatizó que “los proyectos no pueden improvisarse sobre la marcha. Si no se cuenta con estudios, permisos y licitaciones listas desde enero, es obvio que en julio no habrá avances visibles”.
🔍 ¿Qué está en juego?
La baja ejecución presupuestaria no solo es un problema contable: tiene implicaciones sociales, económicas y políticas.
- Significa barrios sin mejoras viales,
- Espacios públicos abandonados,
- Servicios sociales suspendidos o debilitados,
- Y una pérdida de confianza ciudadana en la gestión local.
Además, los recursos no utilizados corren el riesgo de ser revertidos o reprogramados para otros fines, lo que puede profundizar las desigualdades urbanas y rurales en el cantón.
🛠️ ¿Qué se está haciendo?
La Dirección Financiera Municipal ha iniciado una serie de reuniones urgentes con cada departamento para exigir planes de acción y acelerar procesos. También se ha planteado la posibilidad de solicitar asistencia técnica al Ministerio de Finanzas para garantizar el cumplimiento de metas mínimas de ejecución en el segundo semestre.
Por su parte, organizaciones ciudadanas, colectivos barriales y cámaras empresariales están solicitando auditorías internas y mayor transparencia sobre el uso (o la falta de uso) del presupuesto local.
🗣️ Conclusión
Loja se enfrenta a un escenario complejo: una ciudad con urgentes necesidades, un presupuesto aprobado, pero un sistema administrativo que no logra transformar esos fondos en obras y soluciones reales. El verdadero reto no está solo en conseguir más recursos, sino en ejecutarlos con eficiencia, visión y compromiso con la ciudadanía.