Crisis del agua en Loja: El líquido llega turbio, con sedimentos y sin garantías de potabilidad
En medio de una de las emergencias más severas que ha vivido la ciudad en los últimos años, el abastecimiento de agua potable en Loja se ha convertido en un calvario para miles de familias. Aunque el servicio ha comenzado a restablecerse de forma parcial en algunos sectores, el alivio llega empañado —literalmente— por un nuevo y preocupante problema: el agua que llega a los hogares está visiblemente turbia, con apariencia sucia, y en algunos casos, con partículas de tierra. A esto se suma que incluso los tanqueros enviados por el Municipio para mitigar la escasez distribuyen agua con las mismas condiciones inadecuadas.
A este escenario se le superpone otro elemento de preocupación: las lluvias no cesan, y sus consecuencias siguen agravando la situación.
Un servicio restablecido a medias y sin condiciones mínimas de calidad
La Unidad Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Loja (Umapal) informó que se han restablecido parcialmente los sistemas de captación y conducción de los sectores Curitroje y El Carmen, y que el ingreso de caudales a las plantas Pucará y Curitroje-Chontacruz se ha recuperado en parte. Sin embargo, lo que en teoría representa un avance, en la práctica está generando dudas y malestar entre la población.
“Está llegando el agua, sí, pero es agua sucia, no se puede ni hervir, deja residuos en los vasos, parece que uno estuviera tomando agua del río”, comentó indignada doña Mariana, habitante del sector San Pedro de Bellavista.
Esta percepción no es aislada. En redes sociales y chats comunitarios circulan videos y fotografías que muestran cómo el agua fluye desde los grifos con una coloración marrón, sedimentos y sin olor a cloro, elemento esencial en el proceso de potabilización.
MAATE confirma: el agua no cumple estándares mínimos de calidad
El Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) emitió un pronunciamiento oficial en el que confirma las peores sospechas: las plantas de tratamiento de agua de Loja no están garantizando la calidad del líquido vital.
Tras realizar análisis en las plantas Curitroje y Carigán, y en puntos de la red de distribución urbana, el MAATE identificó valores fuera del rango permitido de pH (con tendencia ácida), turbidez elevada y coloración anormal. Incluso alertó sobre posible presencia de metales pesados como plomo, lo cual puede acarrear graves riesgos para la salud pública, especialmente en niños, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos comprometidos.
Ante estos hallazgos, la autoridad sanitaria exigió al Municipio de Loja la implementación urgente de un plan de acción correctivo y un plan de contingencia para evitar mayores impactos en la población.
Un colapso anunciado, sin planificación preventiva
Expertos consultados y ciudadanos organizados señalan que esta crisis era previsible. “Las plantas están obsoletas, el sistema de distribución es vulnerable y no ha habido inversiones reales en modernización. Las lluvias solo fueron el detonante de un sistema colapsado desde hace años”, sostuvo el ingeniero ambiental José Bustamante.
La ausencia de planes de contingencia, la precariedad del mantenimiento de las plantas de tratamiento y la ineficiencia institucional de Umapal, alimentan una desconfianza creciente en la población, que no solo sufre por el agua sucia, sino por la falta de información clara y oportuna.
Impactos sociales: familias sin agua limpia, negocios paralizados y salud en riesgo
La afectación no es solo técnica. Miles de lojanos han debido recurrir a la compra de agua embotellada —cuando hay disponibilidad—, y quienes no pueden costearla se exponen a enfermedades gastrointestinales, cutáneas o incluso por intoxicación química.
“¿Cómo bañas a tus hijos con agua que parece de río? ¿Cómo lavas alimentos? ¿Cómo hierves algo si ya está sucia desde el grifo?”, preguntó desesperada una madre de familia en la fila de un tanquero, donde el agua distribuida también tenía coloración turbia.
Negocios como restaurantes, lavanderías, panaderías y cafeterías han debido cerrar o reducir operaciones, agravando aún más la ya golpeada economía local.
¿Y ahora qué? Urge transparencia, acción inmediata y responsabilidad política
El Comité de Operaciones de Emergencias (COE) Cantonal se mantiene en sesión permanente, pero sus decisiones aún no se traducen en mejoras perceptibles para la población. Se ha movilizado maquinaria y personal, pero la ciudadanía exige una respuesta técnica con planificación y soluciones reales, no solo comunicados institucionales.
En este contexto, también es urgente un pronunciamiento claro del alcalde Franco Quezada, quien ha mantenido un bajo perfil público frente a una crisis que ya alcanza dimensiones sanitarias y sociales críticas.
Una ciudad sedienta de agua y de respuestas
Loja no solo clama por agua limpia, sino por una administración municipal que rinda cuentas, actúe con eficiencia y priorice el bienestar ciudadano por encima de los cálculos políticos o discursos de ocasión.
El agua es un derecho humano, no un lujo condicionado a la lluvia o a improvisaciones. Y mientras los hogares siguen recibiendo un líquido que parece todo menos potable, la pregunta sigue en el aire: ¿Quién responde por esta crisis?