«Por favor, queremos vivir». Esta es la súplica de miles de pacientes renales en Ecuador, quienes enfrentan una crisis sin precedentes debido a la falta de pagos del gobierno a las clínicas dializadoras. La situación ha puesto en riesgo la continuidad de sus tratamientos, indispensables para su supervivencia.
Desde hace meses, centros de diálisis de varias provincias del país han advertido sobre la grave deuda que mantiene el Estado, lo que ha generado desabastecimiento de insumos, retraso en los sueldos del personal médico y la amenaza de cierre de clínicas. En medio de esta crisis, la incertidumbre y el temor crecen entre los pacientes y sus familias.
Miles de vidas en riesgo
La insuficiencia renal es una enfermedad crónica que impide a los riñones filtrar los desechos del cuerpo. Para quienes la padecen, la diálisis es el único tratamiento que les permite seguir con vida. En Ecuador, más de 13.000 personas dependen de este procedimiento, que debe realizarse varias veces a la semana para evitar complicaciones mortales.
En ciudades como Quito, Guayaquil, Cuenca, Loja y otras provincias, los pacientes han salido a protestar, exigiendo al gobierno el pago inmediato a las clínicas que prestan este servicio.
Luis Pacheco, paciente renal de Guayaquil, expresa su angustia:
“Si no me dializo, muero. No es una opción, es una necesidad. Nosotros no pedimos dinero ni beneficios extras, solo queremos nuestro derecho a la salud.”
La preocupación también es compartida por los familiares. Verónica Castro, hija de una paciente en Cuenca, denuncia:
«Mi mamá necesita diálisis tres veces por semana. Nos dijeron que si el gobierno no paga, la clínica podría cerrar. ¿Dónde la llevaremos? ¿Cómo vamos a pagar un tratamiento que es tan costoso?»
Clínicas dializadoras al borde del colapso
La Asociación Nacional de Clínicas de Diálisis ha emitido comunicados alertando sobre la crisis financiera que atraviesan. El problema radica en que el Ministerio de Salud Pública no ha cancelado los valores adeudados a las unidades médicas privadas que prestan este servicio a pacientes con seguro estatal.
Según datos de la Asociación, la deuda supera los 100 millones de dólares y afecta a más de 200 centros en todo el país.
El doctor José Andrade, director de una clínica en Quito, advierte:
“Estamos operando al límite. Si el gobierno no paga, no podremos seguir comprando insumos ni pagar a nuestros empleados. Y eso significa que los pacientes quedarán desatendidos.”
Protestas y exigencias al gobierno
Ante la falta de soluciones concretas, los pacientes han organizado marchas y plantones en varias ciudades del país. En Quito, un grupo de afectados realizó una protesta pacífica frente al Ministerio de Salud, mientras que en Guayaquil y Cuenca se han registrado manifestaciones en hospitales y centros médicos.
Los manifestantes exigen:
✅ Pago inmediato de la deuda a las clínicas dializadoras.
✅ Garantía de acceso a insumos médicos para continuar con los tratamientos.
✅ Compromiso del gobierno para evitar futuras demoras en los pagos.
El silencio del gobierno y la urgencia de una respuesta
Hasta el momento, las autoridades han ofrecido respuestas ambiguas sobre el problema. Aunque el Ministerio de Salud Pública ha reconocido la deuda, no ha dado fechas concretas para su cancelación, lo que genera más incertidumbre en los pacientes.
La pregunta es clara: ¿Cuántas vidas más deben estar en riesgo antes de que el Estado actúe?
Los pacientes renales y sus familias siguen esperando una solución. Mientras tanto, su mensaje resuena con fuerza en todo Ecuador: «Por favor, queremos vivir».