En un anuncio realizado el 12 de diciembre de 2024, Francisco Jarrín, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, informó que el Gobierno ecuatoriano implementará un apagón energético dirigido específicamente a las industrias de alto consumo. La medida fue confirmada por la ministra encargada de Energía, Inés Manzano, en una reunión con empresarios llevada a cabo la noche del 11 de diciembre.
El apagón, que se aplicará entre el 15 y el 30 de diciembre, afectará a los sectores clasificados como Alto Voltaje 1 (AV1) y Alto Voltaje 2 (AV2), que incluyen a las industrias con mayor demanda energética en el país. Este grupo abarca a empresas de diferentes rubros, entre ellas las mineras Lundin Gold y Ecuacorriente, ambas actores clave en el sector minero nacional.
Impacto en la producción industrial
La medida, que busca mitigar los efectos de la actual crisis energética, podría tener repercusiones significativas en la producción industrial y minera. Según Jarrín, esta decisión pone en evidencia los problemas estructurales del sistema eléctrico nacional, que no cuenta con la capacidad suficiente para satisfacer la demanda de todos los sectores económicos, especialmente durante los picos de consumo.
Por otro lado, algunos expertos han señalado que este tipo de decisiones pueden afectar la competitividad del país en los mercados internacionales, especialmente en sectores estratégicos como la minería. Las empresas afectadas tendrán que ajustar sus procesos para minimizar las pérdidas económicas derivadas de la interrupción del suministro eléctrico.
Reacciones del sector empresarial
Representantes de la industria han expresado su preocupación y han solicitado al Gobierno una planificación más adecuada para evitar impactos negativos en el empleo y en la economía del país. Además, han hecho un llamado a las autoridades para acelerar la implementación de soluciones energéticas sostenibles que permitan garantizar el suministro eléctrico a largo plazo.
La suspensión temporal del servicio eléctrico refleja la necesidad urgente de inversiones en infraestructura energética que permitan atender el crecimiento industrial del país sin recurrir a medidas drásticas que afecten a uno de los motores económicos de Ecuador.