Ecuador enfrenta desafío energético frente a déficit creciente en capacidad térmica
En pleno 2025, el sistema eléctrico ecuatoriano enfrenta una situación crítica que plantea importantes retos para su seguridad energética y desarrollo económico. Según datos proporcionados por Ricardo Buitrón, miembro del Consejo Consultivo de Ingenierías y Economía (CCIE), durante los días más agudos del estiaje en 2024, la combinación entre centrales térmicas e hidroeléctricas no fue suficiente para satisfacer la demanda nacional.
Una brecha significativa en la capacidad instalada
Buitrón señala que en los momentos más críticos del estiaje de 2024, la generación estuvo compuesta por aproximadamente 800 MW de centrales térmicas y 2.000 MW de hidráulicas, sumando un total de 2.800 MW efectivos. No obstante, la demanda en esos momentos alcanzó los 3.800 MW, dejando un déficit energético de cerca de 1.000 MW, una brecha que generó restricciones y presiones sobre el sistema eléctrico nacional.
Este déficit no es un fenómeno aislado, sino el reflejo de una capacidad instalada insuficiente para un país que experimenta un crecimiento continuo en su consumo energético, impulsado por la expansión industrial, comercial y residencial.
Incremento marginal en capacidad térmica: ¿suficiente?
El CCIE reporta que entre 2024 y 2025, la capacidad térmica instalada solo aumentó en 330 MW, pasando de 900 a 1.230 MW. Aunque esta cifra representa un avance, es insuficiente para compensar el déficit estructural que enfrenta el sistema. La realidad es que la dependencia térmica sigue siendo un componente crítico para garantizar la continuidad del suministro eléctrico, especialmente durante los períodos de estiaje cuando la generación hidráulica disminuye.
Proyecciones que preocupan: demanda al alza
Para 2025, se estima que la demanda nacional de energía aumentará al menos en 300 MW, situándose en un promedio de 4.200 MW en su demanda máxima. Esto representa un aumento del 7,7 % respecto a 2024, y plantea un desafío inmediato para el sistema eléctrico, que debe garantizar la capacidad de generación para evitar apagones y asegurar el desarrollo socioeconómico del país.
Implicaciones para el futuro energético
Este escenario obliga a las autoridades y sectores involucrados a replantear estrategias integrales que incluyan:
- Diversificación de la matriz energética, con mayor incorporación de energías renovables para reducir la dependencia térmica y su impacto ambiental.
- Inversión en modernización y ampliación de infraestructura, para mejorar la capacidad y eficiencia de las plantas existentes.
- Fomento de la eficiencia energética y políticas de ahorro, para optimizar el consumo y evitar picos que tensionen la red.
- Planes de contingencia para épocas críticas, que incluyan gestión de la demanda y respaldo inmediato para evitar fallas.
Un llamado a la acción coordinada
Ricardo Buitrón y el CCIE advierten que, si bien los incrementos en capacidad térmica son pasos en la dirección correcta, la realidad del crecimiento sostenido de la demanda obliga a acelerar inversiones y reformas profundas. La seguridad energética es un pilar fundamental para el desarrollo productivo, la atracción de inversiones y el bienestar de la población ecuatoriana.
El país no puede permitirse caer en déficits reiterados que afecten la economía ni en apagones que limiten la actividad cotidiana. La articulación entre el sector público, privado y académico es esencial para construir un sistema eléctrico robusto, sostenible y capaz de responder a las necesidades del Ecuador del futuro.