Local, Urgente

Un Loja en el Olvido: una ciudad al borde del colapso por las lluvias y el abandono institucional


La naturaleza es imponente y muchas veces implacable. Eso lo sabemos bien los lojanos, quienes convivimos con la fuerza de las lluvias que cada invierno azotan nuestra tierra. Pero lo que hoy vivimos en Loja no es solamente la consecuencia de un fenómeno climático extremo. Es, sobre todo, el resultado de la negligencia, desinterés y falta de planificación de quienes tienen la obligación de anticiparse y actuar antes de que los desastres se materialicen.

Desde hace semanas —y de forma más dramática en los últimos días— las lluvias han puesto en evidencia las profundas falencias de la gestión pública local. Las afectaciones en infraestructura, servicios básicos, movilidad y seguridad ciudadana no son fruto de la casualidad: son el reflejo de años de abandono, de políticas improvisadas y de una total desconexión de las autoridades con las verdaderas necesidades de la ciudad y de sus habitantes.


🌧 El invierno golpea, las instituciones fallan

El último episodio crítico se registró en el sector El Capulí, en la vía Lateral de Paso, donde un deslizamiento de tierra provocó el cierre total de esta carretera vital. Este paso conecta a las parroquias surorientales como Malacatos y Vilcabamba, y su interrupción deja prácticamente aisladas a estas poblaciones. Aunque se habilitó un tramo alterno, la misma Lateral de Paso, este no garantiza condiciones mínimas de seguridad. Nadie parece asumir la responsabilidad de ofrecer soluciones reales, y el peligro de nuevos deslaves sigue latente.

En la Avenida Eugenio Espejo, la tragedia llegó a las viviendas: la tierra cedió, y varias casas colapsaron ante la mirada impotente de sus dueños. ¿Dónde estuvieron los estudios de suelo, las regulaciones, las inspecciones preventivas? ¿Por qué las entidades responsables autorizaron asentamientos humanos en zonas evidentemente frágiles?

La situación se agrava con el colapso reiterado de la tubería de la planta de tratamiento Curitroje, que una y otra vez sucumbe ante la fuerza de las lluvias. El discurso oficial habla de mantenimiento y supervisión, pero la realidad demuestra que las medidas tomadas no sirven, o que simplemente no se ejecutan como deberían.

Por si fuera poco, el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE), a través de ARCA, ha iniciado un proceso sancionador contra el GAD Municipal de Loja por no presentar el Plan de Contingencia ni el Plan de Acción frente a la emergencia hídrica. Un hecho que revela, sin espacio para excusas, que ni siquiera existían los instrumentos mínimos para enfrentar un problema anunciado.


🚨 Problemas acumulados y la inacción cómplice

La lista de omisiones es larga y dolorosa.

Árboles caídos desde hace más de un mes frente al Instituto Juan Montalvo permanecen cruzados en el río Zamora, sin que la Municipalidad se haya dignado a retirarlos. La creciente del río podría arrastrar esos troncos, formar un represamiento y desencadenar una inundación de consecuencias impredecibles. ¿Qué esperan las autoridades? ¿Una catástrofe para recién actuar?

➡ El puente peatonal en la Av. Orillas del Zamora, entre la calle 10 de Agosto y el Colegio Beatriz Cueva de Ayora, colapsó el pasado 1 de julio. Lo grave no es solo el colapso, sino que el deterioro del puente fue alertado por los vecinos desde mayo. Las autoridades solo colocaron cintas de seguridad como un triste y simbólico intento de cerrar los ojos ante el problema.

➡ En la misma avenida, a la altura de Rocafuerte, un árbol caído obstruye el paso vehicular. La ciudadanía denuncia, pero la respuesta institucional es un silencio que duele y que indigna.


🏚 Una ciudad que clama soluciones y no promesas

Lo que hoy vive Loja es un espejo de lo que ha sido su gestión pública: falta de visión a largo plazo, incapacidad para priorizar lo esencial, desconexión de las autoridades con las realidades de los barrios y comunidades.

Las lluvias seguirán, porque así es el ciclo natural. Pero lo que no podemos permitir es que, año tras año, vivamos atrapados en el mismo guion de emergencias sin planificación, de discursos sin acción, de daños que pudieron evitarse.

Los Gobiernos Autónomos Descentralizados, los organismos de gestión de riesgos y todas las instituciones involucradas tienen la responsabilidad de trabajar por la ciudad que representan. Su deber no es reaccionar cuando el desastre ya es inevitable, sino prevenir, planificar, invertir en obras de calidad y respetar la voz técnica por encima de los intereses políticos o económicos.

Hoy, Loja no necesita más comunicados vacíos ni promesas de último minuto. Loja necesita un compromiso real, obras bien hechas, y un sistema de gestión de riesgos que funcione. Porque detrás de cada deslave, de cada tubería rota, de cada casa caída, hay familias, sueños y vidas que no pueden seguir siendo las víctimas de la negligencia.


Un llamado a la reflexión y a la acción

Como lojano, como periodista y como ciudadano que ama esta tierra, levanto la voz para que este sea un punto de inflexión. No podemos seguir tolerando el abandono y la improvisación. Exijamos juntos un Loja mejor, porque es lo que nuestra gente merece.

Es hora de pasar de las palabras a las soluciones. Porque Loja no puede seguir esperando.