Tecnología y Patrimonio: Taller en Loja Explora el Uso del Georradar y la Magnetometría en la Arqueología
Expertos de la Universidad de Yale lideran jornada de formación en el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural Zonal 7, promoviendo el uso de técnicas avanzadas de teledetección en el estudio del pasado ecuatoriano.
En un hito significativo para el fortalecimiento de la investigación arqueológica en el sur del país, el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) Zonal 7, adscrito al Ministerio de Cultura y Patrimonio, organizó en Loja el taller académico “Técnicas de teledetección en arqueología: aplicaciones del georradar (GPR) y la magnetometría”, con la participación destacada de los arqueólogos Sarah Martini y Estanislao Pazmiño, de la Universidad de Yale (Estados Unidos).
La jornada formativa reunió a profesionales, estudiantes y técnicos del área patrimonial, con el objetivo de introducir, socializar y practicar herramientas de última generación en la prospección arqueológica no invasiva, una metodología clave para el estudio de sitios sin necesidad de excavaciones destructivas.
Tecnología al servicio del patrimonio
Durante el taller, los expositores explicaron los fundamentos científicos y técnicos del georradar (GPR) y la magnetometría, dos tecnologías que permiten detectar estructuras, objetos enterrados y anomalías del subsuelo a través del análisis de ondas electromagnéticas y campos magnéticos.
“Estas herramientas son esenciales para una arqueología más responsable y sostenible. Nos permiten comprender la complejidad de un sitio antes de intervenirlo físicamente”, señaló Sarah Martini, quien ha liderado investigaciones en contextos precolombinos en América Latina.
Por su parte, Estanislao Pazmiño enfatizó en la importancia de la colaboración entre instituciones académicas internacionales y entidades patrimoniales nacionales para mejorar las capacidades técnicas del país.
“Loja y la región sur del Ecuador tienen un potencial arqueológico enorme, aún poco explorado. Este tipo de capacitaciones permite sentar las bases para investigaciones más profundas y respetuosas con el contexto cultural”, expresó Pazmiño.
Aplicaciones prácticas en territorio
Además de las sesiones teóricas, el taller incluyó demostraciones prácticas en campo, en zonas previamente identificadas por el INPC como de interés arqueológico. Con el uso del georradar y sensores de magnetometría de alta precisión, los participantes pudieron observar en tiempo real cómo se mapea el subsuelo y se detectan posibles estructuras enterradas, como muros, fosas o caminos antiguos.
Este tipo de ejercicios no solo facilita la investigación, sino que también optimiza la gestión y protección del patrimonio cultural, al ofrecer información precisa para tomar decisiones sobre excavaciones, preservación y desarrollo territorial.
Apuesta por la innovación patrimonial
El INPC Zonal 7 destacó que este taller forma parte de una estrategia institucional para incorporar tecnologías emergentes en los procesos de identificación, monitoreo y conservación del patrimonio cultural ecuatoriano, alineada con los compromisos internacionales asumidos por el país en materia de patrimonio y ciencia.
“En un contexto donde el patrimonio enfrenta múltiples amenazas —desde el saqueo hasta el avance urbano—, necesitamos herramientas que nos permitan anticiparnos, proteger y valorar lo que tenemos antes de que desaparezca”, comentó una técnica del INPC durante la clausura del evento.
La exitosa realización de este taller refuerza el papel de Loja como centro estratégico para la investigación patrimonial en el sur del Ecuador, y deja abierta la posibilidad de futuras colaboraciones entre el INPC y la Universidad de Yale, especialmente en proyectos binacionales y programas de formación continua.
Los asistentes valoraron positivamente la experiencia, calificándola como “una oportunidad única para conocer tecnologías que transforman la arqueología”, y solicitaron que este tipo de iniciativas se extiendan a otras zonas del país con potencial arqueológico.
Con este esfuerzo conjunto entre ciencia, patrimonio y educación, el Ecuador avanza hacia una arqueología más moderna, inclusiva y comprometida con la memoria histórica de sus pueblos.