Nambacola enciende su futuro: barrios rurales se benefician de moderno sistema de alumbrado público
La parroquia Nambacola, ubicada en el cantón Gonzanamá, da un paso firme hacia el desarrollo y la seguridad con la implementación de un nuevo sistema de alumbrado público que beneficia a tres sectores estratégicos: La Toma y Palaza, Los Juanes, y Panecillo. Este avance ha sido posible gracias al compromiso de la Empresa Eléctrica Regional del Sur S.A. (EERSSA), que continúa llevando energía y bienestar a zonas tradicionalmente olvidadas.
La obra no es solo técnica, es profundamente social. En una región donde la ruralidad ha sido históricamente sinónimo de carencias, el acceso a un alumbrado público moderno representa mucho más que iluminación: significa calidad de vida, seguridad comunitaria, y una oportunidad real para el progreso.
✨ Una luz que transforma vidas
La llegada del alumbrado público a estos barrios mejora significativamente las condiciones de vida de sus pobladores. Las calles que antes eran oscuras y peligrosas durante las noches, hoy están iluminadas, permitiendo una mayor movilidad, seguridad y dinamismo en las actividades nocturnas. Vecinos como don Efraín Soto, de Los Juanes, destacan que «antes no se podía salir después de las seis de la tarde, ahora los niños pueden jugar tranquilos y las familias se sienten más seguras».
Además, este servicio es clave para fortalecer el tejido comunitario, pues propicia la organización de eventos, encuentros barriales y comercio en horarios extendidos, lo cual dinamiza la economía local. La luz eléctrica, en palabras sencillas, permite que la vida no se detenga al caer la noche.
⚙️ Un trabajo conjunto
El proyecto se ejecutó en coordinación con las autoridades parroquiales, dirigentes barriales y técnicos de EERSSA, quienes realizaron estudios técnicos previos para garantizar una instalación segura y eficiente. En total, se instalaron decenas de luminarias LED de bajo consumo energético, lo que no solo garantiza una buena cobertura, sino que además promueve la eficiencia energética y la sostenibilidad ambiental.
Este tipo de obras evidencia el impacto positivo de la gestión pública cuando existe voluntad, planificación y acercamiento con las comunidades. Es también una muestra de cómo las empresas públicas pueden desempeñar un rol transformador cuando priorizan la equidad territorial.
🌱 Más allá de la electricidad: desarrollo humano
En territorios como Nambacola, el acceso a servicios básicos como el alumbrado público marca la diferencia entre el aislamiento y la inclusión. El beneficio se extiende a los niños que ahora pueden estudiar por las noches, a los comerciantes que tienen más horas de actividad, y a los agricultores que pueden transportar sus productos sin temor en las madrugadas.
Este avance, aunque pueda parecer pequeño en las estadísticas nacionales, es enorme para los habitantes de estos sectores rurales. Representa la posibilidad de permanecer en el territorio, en vez de migrar. Representa una razón para creer que el desarrollo puede llegar también a las colinas, caminos de tierra y casas dispersas de Loja.
📈 Mirando hacia el futuro
La parroquia Nambacola es ahora ejemplo de cómo las pequeñas intervenciones públicas pueden generar grandes cambios. La implementación del alumbrado público no es un punto final, sino un punto de partida. A partir de aquí, las comunidades se organizan con más fuerza, surgen nuevos emprendimientos y se fortalece la autoestima colectiva.
Las autoridades locales ya gestionan la expansión del proyecto a otros barrios, mientras la comunidad, empoderada, participa activamente en el mantenimiento y buen uso de las luminarias instaladas.
La luz ha llegado a Nambacola, pero más importante aún, se ha encendido la esperanza de que con esfuerzo y compromiso, las zonas rurales también pueden vivir con dignidad.