Economía, Internacional

Trump genera polémica al pretender retomar el control del Canal de Panamá: una región unida por la soberanía

La reciente declaración del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sobre su intención de retomar el control del Canal de Panamá ha desatado una fuerte controversia en América Latina. La afirmación no solo fue rechazada categóricamente por el presidente panameño José Raúl Mulino, sino que también movilizó una ola de solidaridad regional que se extiende desde México hasta Chile y Colombia.

Una región unida por la soberanía
El Canal de Panamá, una obra de infraestructura estratégica y símbolo de la soberanía panameña, fue devuelto oficialmente al control de Panamá el 31 de diciembre de 1999, en cumplimiento de los Tratados Carter-Torrijos firmados en 1977. Estas declaraciones ocurren a menos de una semana de conmemorarse el 25° aniversario de la histórica transferencia.

El presidente Mulino fue claro y contundente al responder:
«Cada metro cuadrado del Canal de Panamá y sus zonas adyacentes es de Panamá y lo seguirá siendo.»

Además, gobiernos de toda América Latina han respaldado esta postura. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum; el mandatario colombiano, Gustavo Petro; y otros líderes de Chile, Bolivia y Venezuela, junto con el secretario general de la OEA, Luis Almagro, han exigido el respeto total a los tratados firmados.

El impacto regional
La solidaridad regional frente a esta situación pone en evidencia la importancia del Canal no solo como un símbolo nacional, sino como un patrimonio latinoamericano que representa la autonomía y el derecho a decidir sobre recursos estratégicos.

Los Tratados Carter-Torrijos, firmados por el expresidente estadounidense Jimmy Carter y el líder panameño Omar Torrijos, garantizaron la devolución total de la vía interoceánica a Panamá. Este acuerdo es considerado un hito en la lucha por la autodeterminación de los países latinoamericanos frente a potencias extranjeras.

Reacciones internacionales y análisis
El intento de Trump de reabrir un debate sobre el control del Canal ha sido interpretado por muchos analistas como una estrategia política de alto riesgo, que podría tensar aún más las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. En un contexto de creciente resistencia a la influencia externa, la región parece estar enviando un mensaje claro: la soberanía no se negocia.